miércoles, 12 de enero de 2011

Continuar.

¿Parece que a todos nos pasa lo mismo cuando nos encariñamos a una persona, no?
Viene sin darte cuenta, y para cuando te la quieres dar ya es demasiado tarde.
Podría compararse con dejar de fumar, es una comparación muy acertada ahora que por fin creo que todos seremos un poquito más sanos que antes. No soy fumadora muy activa, sólo de vez en cuando si se tercia, me permito el lujo de relajarme y evadirme por un momento a través de caladas expulsando humo por la boca. Relaja demasiado, pero intento dejar que no me domine.

Todo empieza como he dicho, sin darte cuenta... y pasan cuatro años y te ves reviviendo la intensidad que te ha aportado UNA sola persona, las revives una y otra vez casi todo los días, te sorprendes porque en tu cerebro no ha perdido el color ni el gesto de su cara ni mucho menos el tono de sus palabras.

Miras tu vida después de cuatro años y todo ha cambiado a su manera, personas que se han ido, personas que casi se van a ir, otras han entrado llamando, algunas se han colado pero te gusta, aún asi sigues protegiendo cada recuerdo que solo una, y reitero UNA persona te ha aportado cuatro años antes. No quieres de ninguna manera que ninguno de sus recuerdos desaparezca, los escribes con cuidado para que no se escape nada, y que cuando la memoria se vaya desvaneciendo, recojas esos papeles y te expliquen detalladamente todo lo que cada dia durante 4 años, sino más, fuiste capaz de sentir.

Esto pasa cuando te enamoras, cuando cualquier ser humano se enamora. Independientemente de la capacidad de autosuperación que posea. A la hora de amar todos y cada uno estamos en igualdad de vulnerabilidad.

Tu libro se va llenando, y tu vuelves una y otra vez, sobre la misma página, el mismo capítulo, y es que sin tener la seguridad de que eso permanece ahí quietecito, no vas a saber ni poder continuar.

http://www.goear.com/listen/1ac4fb4/stay-hurts